En este artículo hablaremos de lo que ocurre cuando se nos pasa el pago del IRPF. ¿Se paga una cuantía diferente? ¿Se impone alguna multa por parte de Hacienda? ¿Qué ocurre si la declaración salía a devolver? Te resolvemos todas tus dudas para que ganes en tranquilidad.

 

Hacienda: Nociones básicas

 

Por norma general, la declaración de la renta se puede presentar hasta el 30 de junio del año siguiente. Teniendo en cuenta esto, el plazo para presentar la declaración del ejercicio perteneciente a 2019 finalizaría el 30 de junio de 2020.

 

Incumplir esta obligación formal frente a Hacienda trae como consecuencia la imposición de determinados recargos; con independencia de si se trata de un despiste o voluntad propia. Se podrían interponer multas que van de los 100 a los 400 euros según los siguientes factores: el tiempo que se tarde en realizar la declaración, el resultado de la misma y según quién notifique el error.

 

El particular puede pagar, bien sin que se lo notifique la Agencia Tributaria (es lo que se llama una declaración extemporánea), o bien ser Hacienda la que le requiera una liquidación con los correspondientes intereses de demora.

 

Si informamos de las razones del retraso podemos conseguir una reducción de la sanción. En todo caso, si nos despistamos será mejor realizar el pago de forma voluntaria antes de que sea la  propia Agencia Tributaria la que se ponga en contacto con nosotros para pedir explicaciones.

 

Hacienda

Incumplimiento del plazo del IRPF

 

La declaración de la renta sí se puede presentar fuera de la fecha límite según la Ley General Tributaria. Existen reducciones y recargos según si el resultado final de la declaración de la renta es a devolver o a pagar, respectivamente.

 

 

¿Hay que pagar más?

 

Deberemos distinguir entre varias situaciones: si la declaración sale a devolver o a pagar y si se paga antes o después de un requerimiento por parte de la Administración.

 

En caso de que la declaración salga a devolver, se presente fuera de plazo y de forma voluntaria, estamos ante una infracción leve. Esta podrá reducirse en un 30 % por pronto pago y por no reclamar la sanción.

 

Por otro lado, si la declaración sale a pagar pero se abona antes de que exista un requerimiento por parte de la Agencia Tributaria, debe pagarse un recargo. Dicho recargo dependerá del tiempo que transcurra entre que finaliza el plazo del IRPF y el pago correspondiente. Si han pasado 3, 6 o 12 meses, según queda recogido en la Ley General Tributaria este recargo será del 5 %, del 10 % o de 15%, respectivamente. Hasta que no transcurre un año no se abonarán los intereses de demora. Es decir, el interés legal del dinero aumentado en un 25 %. Estos recargos pueden reducirse en un 25 % si se está conforme con la sanción y si se paga en el periodo que se abre con la presentación de la liquidación.

 

Finalmente, si la Administración realiza una liquidación del IRPF y sale a pagar, estamos ante una sanción grave (por existir ocultación) o muy grave (por existir medios fraudulentos) que puede ir del 50 % al 150 % de la cantidad a ingresar. Además de la sanción deberá abonarse un recargo de apremio (el recargo ordinario es del 20 % y el reducido del 10 %) y los intereses de demora correspondientes.

 

En caso de que tengas dudas sobre el adecuado cumplimiento de tus obligaciones tributarias ante Hacienda, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. En Vilaplana y Paniza contamos con un equipo de profesionales que estará encantado de ayudarte.

 

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